¿Evolución del poder adquisitivo?

El día del trabajo se celebran distintas manifestaciones que rodean, en su mayoría, un solo elemento: petición de incremento al salario. Quienes cuentan con un salario tasado en una base de salarios mínimos, generalmente reciben incrementos conforme a la inflación (e incluso un poco superiores). Vale la pena preguntarnos en este contexto: ¿Para que alcanzaba en 2010 un salario mínimo y para que alcanza ahora?

En el siguiente comparativo, nos planteamos de manera simple estas preguntas, con múltiples respuestas:

InfografiaSalariosMinimosAD

Durante 42 años, la inflación en México la midió Banxico (desde 1969). A partir de julio de 2011, esto es tarea de INEGI, institución que dispone de varias herramientas para ayudar a un usuario a medirla entre distintos periodos. Con este indicador se actualizan distintos montos y valores, entre ellos: salarios, costos, rentas y precios de diversos artículos.

Pero este indicador, como muchos otros indicadores económicos, refleja únicamente una realidad teórica, que difícilmente puede ser una teoría probada por una persona que ve incrementar su salario conforme a la inflación, pero cada vez le alcanza para comprar menos productos, aún cuando la lógica de la inflación sea medir cuánto suben los precios.

¿Es momento de replantear como medimos la inflación?

La metodología ha sufrido varios cambios a lo largo del tiempo. Incluso, se han homologado protocolos metodológicos con estándares internacionales. Y, aún así, vemos que la inflación no refleja el aumento real de precios.

Aunque en INEGI y BANXICO esta pregunta es un tema recurrente, el ejercicio para identificar sus fallas puede comenzar con un fundamento simple, propuesto múltiples veces por distintas instituciones privadas (y cámaras), así como académicos, basados en un principio sencillo de “ir a hacer el super”: nombrar 3 representantes de estas instituciones (Banxico, INEGI) para que cada mes vayan a comprar las mismas cosas con el mismo dinero, tanto en mercados, como en tiendas de abarrotes y autoservicios. Después, escuchar las explicaciones de por qué compran cada vez menos productos. Al tercer o cuarto mes, seguramente tendríamos varias ideas e iniciativas para mejorar la metodología con que medimos la inflación.

Pero no es el único indicador, ni el único caso que funciona de esta manera en México. Sería un buen principio evaluar como medimos y para que utilizamos distintos indicadores, partiendo de un análisis sobre los fundamentos con que los planteamos y analizamos como país.

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